La belleza no vende.
Tu sitio web tiene buen aspecto, pero no genera consultas porque cada pieza fue creada por una persona diferente y nada encaja del todo.
Hecho a medida, hecho para vender.
Cuando tu marca, producto, sitio web y feed hablan el mismo idioma, los clientes llegan con la sensación de que ya te conocen, y ya no necesitas ofrecer descuentos para justificar tu precio.